jueves, 31 de marzo de 2011

Status

Desde hace mucho tiempo que no le hago caso a este blog. No he publicado en más de un año y seguramente no tengo ninguna visita. En fin... (Este post, parece status de Facebook)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

martes, 17 de abril de 2007

De sueños y pesadillas

Es extraño cómo funcionan los sueños, la misma semana en que se me cumple un sueño también ocurre una pesadilla. El sueño que se me cumplió: conocer a Miguel Bosé, por muy frívolo y superficial un sueño es un sueño; la pesadilla, ser asaltado por cuatro personas y quedar lastimado de un brazo. No es tan grave y no pasó a mayores.
Cuando un sueño se hace realidad es inevitable cuestionarte cuál es la función de los sueños, los feudianos dirán un montonal de cosas y tendrán razón en algunas. Y podríamos llegar a la conclusión de que conocer a Miguel Bosé fue el cumplimiento de un deseo reprimido (por las circunstancias) finalmente las mismas circunstancias se concatenan de tal manera en que ya no reprimen ese deseo aunque sea por los cinco minutos que duró nuestro encuentro. Es un sueño que no presenta complicaciones mayores. Pero el cumplimiento de la pesadilla es algo bien extraño, porque haya o no haya tenido esa pesadilla, ese es un miedo que todos podemos albergar en alguna parte de nuestro ser, el sueño no sólo tiene la función de "reflejar" ese miedo, sino de prepararnos para cuando esto suceda. Pues en el momento en que ves que la situación es ya inevitable, el recuerdo o el imaginario de esa pesadilla se apodera de tu mente para poder evadirte de la situación real. Esa realidad alterna se abre como una oportunidad de no sentir con todas sus implicaciones el castigo físico del que eres presa, y te otorga un sentimiento de seguridad, pues las cosas que sientes en esa realidad no tienen implicaciones verdaderas.
Tanto una cosa como la otra ocurren de una manera irreal, es decir, ni conocí a Miguel Bosé ni me asaltaron en la realidad, es el imaginario sobre este tipo de circunstancias el que se apodera del momento, no te permite verlo con claridad. Creo ahora que idealizo el rozar de la mejilla de Bosé contra la mía y el espesor de sus labios al besarme, no podría asegurar que así fue. Podría definir el tamaño de sus manos y su blancura, pero nunca estaré seguro de que fueran así en realidad pues son también parte del imaginario que guardo bajo el concepto de "manos perfectas" que sólo sirven para enfatizar la emoción sentida en el momento, es decir, seguiré sin saber cómo son sus manos. Por otra parte, el asalto deja cicatrices, mi mano es torpe al escribir pues hay secuelas de la caída, pero eso es solo un souvenire del momento que creí que no llegaría, de hecho el dolor se siente como ajeno, es natural preguntarse "¿por qué a mí?", y uno no lo hace pensado en que hubiera sido mejor que le sucediera a otra persona, sino "¿por qué me duele a mí y no al imaginario que había hecho de mí, ese al que no le duele en la realidad?". No es un afán de victimización, es sencillamente que lo que ocurrió en tu mente en ese momento no concuerda con las pruebas que la realidad te deja como recuerdo. Sería bueno que el cumplimiento de los sueños te dejaran cicatrices tangibles, y el de las pesadillas dejara un recuerdo vago y confuso...

viernes, 23 de marzo de 2007

Anonimato

En un intento más de retomar mi tesis, me he dado cuenta de que mi preocupación fundamental en la literatura es la de desmitificar al autor en tanto fuente de significado de la obra literaria. Estoy seguro de que muchos antes lo han hecho, la cuestión es que en el Colegio de Letras Clásicas el autor es una institución inapelable (aunque pueden hacer malabares con ella). Todo esto me ha hecho pensar en la idea de anonimia como justificación para abordar el tema y plantear lo siguiente:
En el estudio tradicional de la historia de la literatura, el autor (en tanto creador, causante, inventor y responsable) se ha tomado como una parte fundamental para la comprensión de las obras, pues es considerado como el emisor de un mensaje y por lo tanto como el "significador" del texto, que es, desde esta perspectiva, el vehículo del significado que el escritor quiso darle.
Ante este panorama la anonimia se presenta como un problema metodológico bastante complejo pues no basta con suponer o “reconstruir” un autor a partir de la obra (es evidente que alguien escribió el texto), sino establecer parámetros diferentes desde los cuales medir a la obra literaria más allá de sus implicaciones histórico-sociológicas.
La anonimia implica una estructura ausente que no necesariamente debe ser sustituida por un constructo artificial. El rol de creador debe pasar a segundo término y ser analizado como una función compleja y variable, como una entidad discursiva que caracteriza cierto tipo de textos y que no se sitúa ni en la realidad ni en la ficción, sino en el borde mismo de los textos.
Esto implica una crítica al modelo histórico del estudio de la literatura en tanto fuente de significados establecidos que deben ser explicados por un especialista que especifica qué es lo que “se quiso decir” y una redefinición de la noción de texto.
¿Cómo realizar una crítica al modelo metodológico de la historia de la literatura desde la noción de anonimato? Debo acotar mi tema...